La energía y la riqueza de las naciones – capítulo 8 – traducción

«La energía y la riqueza de las naciones, comprendiendo la economía biofísica» de Charles Hall y Kent Klitgaard de la editorial Springer, 2012, es un extenso libro  que se centra en cómo el uso de la energía contribuye de manera decisiva al enriquecimiento o empobrecimiento de una nación. Hace un análisis exhaustivo de la distintas teorías económicas que se han desarrollado en el mundo occidental: mercantilistas, fiosiócratas, economía política clásica y economía política neoclásica. Todo ello buscando esclarecer cual ha sido el tratamiento que estas distintas escuelas le han dado el fenómeno de la energía.

Un punto de inflexión fue, sin duda, la revolución industrial. El uso intensivo del carbón y el paulatino desarrollo de máquinas de vapor incorporadas a los procesos industriales, le permitieron al hombre liberarse de la fuerza de sus músculos y aprovechar el «inagotable» poder de la naturaleza. Es en este punto donde surge la economía política clásica, mejor conocida como economía clásica. Es de notar que ninguno de los pensadores incluyendo a Marx y Stuart Mill consideraron a la energía como portadora de un nuevo paradigma. Marx la veía como un recurso más y centró su atención en la plusvalía y la lucha de clases. Stuart Mill se centró en la distribución de la riqueza y la equidad social. 

El libro que les comparto aborda el tema de la energía y el aumento del PIB, la energía y la calidad de vida, la energía y el flujo de capitales, la energía y el imperialismo, entre otros tópicos.  Así pues el tema de la energía cobra nueva importancia en nuestro siglo XXI, sabiendo además que el petroleo, el carbón y el gas natural se agotan a un ritmo creciente y el poder de las energías renovables está muy lejos de suplir la demanda mundial de transporte, electricidad y calor. 

Surge entonces el termino de economía biofísica, como se trata en otra entrada de este blog, con importantes conclusiones como la necesidad de reducir los actuales niveles de consumo y a largo plazo el control de la población mundial. 

El libro sólo está disponible en inglés, aquí he intentado una traducción y un resumen al mismo tiempo, con el fin de poner a disposición de un público hispanohablante un tema tan fundamental.  He incorporado sólo algunas gráficas del libro original. 

Aclaración: Por asuntos de derechos de autor no me es posible compartir el pdf, pero se puede tener una vista previa en la página web de la editorial. Sin es con fines pedagógicos deje un comentario en caso de requerir una copia. 

CAPÍTULO 8 – GLOBALIZACIÓN, ENERGÍA Y NEOLIBERALISMO

La globalización, al menos en la escala actual, es un fenómeno relativamente nuevo, por lo que es importante entender cómo la globalización creció tan grande y rápidamente.

El comercio ha sido importante desde antes de la historia humana escrita. Las personas siempre han querido productos de lujo del extranjero, y siempre han buscado herramientas, diversiones, alimentos y experiencias que no se encuentran localmente. Un ejemplo del comercio a larga distancia es la «ruta de las especias» que conectaba a Europa y el Medio Oriente con todas las partes de Asia. Los vikingos, a menudo más comerciantes que saqueadores, también son un gran ejemplo del comercio a larga distancia. Los mercantilistas en el siglo XVIII se enriquecieron por la obtención del oro y la plata. Sin embargo, los artículos cotidianos para la mayoría de los europeos eran de origen local.

La ruta de la seda

Ricardo y la ventaja comparativa

Las leyes de maíz británicas, que limitaba la importación del grano barato a principios de 1800 desataron una gran discusión. Los terratenientes se veían favorecidos, pues esto mantenía estable el precio de los alimentos. Pero a los capitalistas emergentes les afectaba porque debían aumentar los salarios de los trabajadores. Thomas Malthus defendió las Leyes del maíz y a la aristocracia. David Ricardo argumentó en contra de ellos. Su argumento se ha dado a conocer en la historia como la doctrina de la ventaja comparativa.

La idea es que un condado debe producir lo que mejor sabe hacer en menos horas de trabajo.

Su modelo, sin embargo, dependía sobre el hecho de que tanto el capital como el trabajo eran inmóviles internacionalmente, sólo los productos terminados eran intercambiados. Sus doctrinas fueron incorporadas en la economía neoclásica.

Comercio e imperialismo

A partir del siglo XVI la mayoría de las potencias europeas reclamaron territorio en África y las Américas. El comercio, la tortura y matanza de esclavos africanos se volvió corriente.

El concepto de desarrollo y su relación con el comercio

La mayor parte del mundo de hoy es bastante pobre. Mil millones de los siete mil millones de personas de la Tierra viven con solo un dólar al día y otros dos mil millones viven con entre uno y dos dólares por día.

El principio de ventaja comparativa en los países pobre significa mano de obra barata.

El dogma predominante en la actualidad económica es el “libre mercado” es decir, la mínima intervención del estado en los asuntos económicos. Esto debería conducir a precios más bajos para los consumidores. Muchos economistas piensan que la economía está generando tanta felicidad personal como es posible con recursos limitados.

El apalancamiento de la deuda

América Latina y África, especialmente, sufren presiones para que se desarrollen según los modelos de las naciones industrializadas. Un efecto neto de cualquiera de las perspectivas sobre el desarrollo ha sido un aumento de su deuda interna a favor del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Dadas las demandas casi imposibles para los gobiernos debido a las poblaciones pobres y en crecimiento, y a la dificultad para extraer impuestos de las élites ricas que a menudo son las mismas que gobierna, la solución fácil ha sido y sigue siendo más deuda, que es un impuesto sobre el futuro de los ciudadanos. Cuando los gobiernos ya no pueden pagar la deuda, que a menudo excede el 25% del PIB total y tal vez todos los ingresos por impuestos, los bancos y sus agentes imponen sus «modelos estructurales» de ajustes draconianos, esto se traduce en eliminación de los aranceles que han protegido a las industrias nacionales (tales como la agricultura), y una apertura del país a la globalización. El origen de esto es el llamado “Consenso de Washington”. Los resultados son generalmente un desastre para los países más pobres y una bonanza continua para los bancos.

La lógica para la liberalización de las economías

Los términos «liberal» y «conservador» son a menudo muy engañosos; por ejemplo, muchas personas conservadoras están extremadamente interesadas ​​en la conservación de la naturaleza, y el concepto de libre comercio es defendido por muchos liberales.

Necesitamos probar nuestras teorías económicas sobre la globalización, el desarrollo y la eficiencia

Un tema recurrente de este libro es que si la economía debe ser aceptada como una ciencia real debemos exponer sus ideas principales a pruebas empíricas.

La eficiencia es el principal argumento utilizado para promover el modelo neoliberal y su aplicación al desarrollo internacional sin restricciones para el comercio. Pero si la eficiencia es la razón principal del modelo neoclásico esta eficiencia ha sido apenas probada o nada en absoluto por los economistas. Si lo prometido por la teoría de ajuste estructural conduce a la eficiencia, esto debería ser obvio a partir de los datos que comparan antes y después del ajuste. Pero lo que sucede es un incremento de la deuda de los países pobres que recurren a los préstamos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Probando la hipótesis de la eficiencia económica

La actualización de la economía neoclásica en América Latina y otros lugares se llevó a cabo a través de un programa llamado «El Consenso de Washington» que fue administrado especialmente a países que no podían pagar intereses de sus deudas con el Banco Mundial o con el Fondo Monetario Internacional.

Se propuso estabilizar, liberalizar, y privatizar, se decía que era una buena pero difícil medicina para las naciones deudoras.

Resultados de las pruebas de eficiencia Biofísica tras la liberalización

Se requiere energía para que aumente el PIB de una nación. Además la mayoría de países que aumentan en riqueza per cápita, el consumo de energía per cápita aumenta aproximadamente en la misma tasa que esa riqueza.

El uso de energía varía de acuerdo a cada país pero es de a proximadamente 0,32 GigaJoules per cápita a 694 GJ per cápita para 2005. Además, a medida que los países se han desarrollado, han tendido a utilizar más energía aproximadamente en proporción a su aumento de riqueza.

No encontramos evidencia alguna de que las eficiencias biofísicas hayan aumentado en respuesta a las tendencias de liberalización de los años noventa y principios de los años 2000. Colombia, quien ha sido relativamente poco afectada por las políticas neoliberales, puede ser una excepción.

Consumo de energía en GigaJules a partir de la liberación económica para algunos países latinoamericanos
Consumo de energía en GigaJules a partir de la liberación económica para algunos países africanos

Nuestros resultados sí muestran, sin embargo, que las eficiencias han aumentado en muchas naciones desarrolladas. Si esto se debe a que los países altamente desarrollados son capaces de ser más eficientes a través de la tecnología pura, o más bien, básicamente han exportado sus industrias pesadas frecuentemente contaminantes y de uso intensivo de energía al resto del mundo, es otra pregunta.

¿Qué deberíamos hacer ahora?

Nuestra principal conclusión a partir de estos y muchos otros resultados es que para la mayoría de los países no ha habido un aumento de la eficiencia desde la «liberalización» de la economía. En cambio, está claro que, independientemente del crecimiento económico que se haya producido, la eficiencia ocurrió como consecuencia de (o al menos está altamente correlacionado con) aumentar la tasa de explotación de la energía y otros recursos. Concluimos que la economía neoclásica, cuando se aplica, no aumenta la riqueza al aumentar la eficiencia de ninguna manera mensurable, sino solo al aumentar la tasa de explotación de los recursos. Estos recursos pueden ser nacionales o importados.

Si la riqueza proviene de la explotación de recursos y no de la eficiencia, entonces el concepto de desarrollo debe estar estrechamente ligado a los suelos, el clima, el potencial agrícola, los recursos minerales y otros recursos biofísicos que hasta la fecha han recibido poca atención en el análisis económico convencional.

Si la economía neoliberal no parece estar de acuerdo con las pruebas empíricas, viola las leyes básicas de la física y no es coherente con sus propias suposiciones, entonces ¿qué alternativa tenemos para guiar el desarrollo o intentar operar nuestras economías, al menos en el sentido macro?

De nuevo volvemos a las ciencias económicas biofísicas

Nuestra respuesta parcial es una economía biofísica, un enfoque bastante imperfecto pero creciente de la economía que se basa en el reconocimiento de que la riqueza se genera fundamentalmente a través de la explotación de los recursos naturales. La economía biofísica también reconoce que las políticas económicas se refieren principalmente a cómo se invierte la energía en esa explotación.

Donde el uso de energía ha aumentado más rápidamente que las poblaciones, las personas se han vuelto más ricas; donde el uso de energía ha aumentado menos rápidamente que la población, la gente se empobrece. Si bien es cierto que Estados Unidos y otras naciones desarrolladas se han vuelto más eficientes para convertir la energía en PIB, según Robert Kaufmann, la mitad se debe al mayor uso de insumos de mayor calidad y gran parte del resto se debe al cambio en la economía de la producción industrial (gran parte de la cual se ha exportado) a los servicios (o incluso, ¡extrañamente, al consumo!). El grado en que esto puede ocurrir para otros países no está claro.

El PIB producido por el mundo en su conjunto se ha mantenido casi constante o aumentado sólo ligeramente, lo que sugiere que las ganancias en los países desarrollados se corresponden con disminuciones en los países menos desarrollados. Nuestra explicación para el aumento de la actividad económica es que cuantos más recursos, y explícitamente más energía, puedan desarrollarse, más actividad económica puede ocurrir.

Esta energía se utiliza para alimentar el proceso productivo que en el mundo contemporáneo depende más de la energía que del capital o el trabajo. Esto no es una novedad para la mayoría de los científicos en energía, sin embargo, el grado en que es un concepto ajeno a los economistas es bastante notable. La riqueza proviene de la naturaleza y la explotación de la naturaleza, y no de los mercados o su manipulación.

Debido a que es claro que las políticas neoliberales no han resuelto los problemas económicos persistentes del mundo en desarrollo, ¿Entonces por qué son seguidas continuamente? La visión cínica es que sirven bastante bien a los intereses de quienes los imponen al mantener el flujo de efectivo hacia los bancos y sus accionistas. Pero esa respuesta en sí misma es simplista, ya que hay muchas personas bien intencionadas que creen sinceramente que estas políticas deberían ayudar a los países donde se las impone. Si estas políticas conducen al bienestar humano neto de todos los afectados es un tema mucho más polémico dentro del mundo más amplio de aquellos que piensan sobre estos temas.

Entonces, ¿qué debemos hacer si buscamos un desarrollo económico que funcione?

1. Aceptar que la economía neoclásica ha fallado en su mayor parte.

2. Utiliza el método científico

3. Construir un modelo biofísico de las posibilidades reales de la economía en función de los bienes y recursos de una nación y sus tendencias de la población. 

4. Considerar reducir la demanda a través de, por ejemplo, el control de la población como una estrategia de desarrollo igualmente viable en lugar de aumentar la actividad económica y, por lo tanto, la necesidad de combustibles fósiles.

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